jueves, 10 de marzo de 2011

Sentimiento de culpa y estrés en las mujeres que trabajan desde casa

Gracias a los avances en la tecnología ahora podemos trabajar en cualquier lugar a cualquier hora.
Las mujeres que siguen conectadas a la oficina en la casa se sienten culpables.
Pero, al parecer, este poder estar en constante comunicación tiene algunos impactos negativos sobre las mujeres, particularmente las madres que trabajan desde su casa.
Según una nueva investigación, las mujeres que llevan el trabajo a su casa o continúan "conectadas" con la oficina en el hogar, tienen un alto nivel de "tensión psicológica" causada por emociones negativas.
Pero estos efectos no se ven en los hombres, dice la investigación publicada en Journal of Health and Social Behaviour (Revista de Salud y Conducta Social),

Los investigadores de la Universidad de Toronto, en Canadá, utilizaron datos de un sondeo nacional de trabajadores en Estados Unidos en el cual se les preguntó qué tan menudo recibían comunicaciones de su oficina fuera del lugar de trabajo.
Este tipo de comunicación incluía llamadas por teléfono, correos electrónicos y mensajes de texto relacionados a asuntos de trabajo.
Los resultados mostraron que las mujeres que tenían comunicación frecuente con supervisores, colegas o clientes informaron de un alto nivel de estrés.
Sin embargo, los hombres que estaban frecuentemente "conectados" con los asuntos de trabajo fuera de las horas laborales normales no se mostraban afectados.
Y esto, dicen los autores, a pesar de que las mujeres informaron tener un equilibrio tan bueno como el de los hombres entre su vida profesional y su vida familiar.
Más culpables
Aunque la tensión psicológica puede incluir una serie de emociones negativas, como frustración, ansiedad y otros estados de ánimo negativos, el estudió mostró que lo que sienten la mayoría de estas mujeres es culpabilidad.
"Los resultados -dicen los autores- muestran que muchas mujeres se sienten culpables cuando tienen que manejar asuntos de trabajo en su casa incluso cuando el contacto laboral no interfiere con su vida familiar".
Tal como explica el doctor Paul Glavin, quien dirigió el estudio, "inicialmente pensamos que las mujeres sentían más estrés por la frecuente comunicación laboral porque ésta interfería con sus responsabilidades familiares".
Aunque tanto los hombres como las mujeres se sienten enfadados por la inconveniencia de las llamadas de trabajo nocturnas o los correos electrónicos marcados como 'urgentes', este tipo de intrusión fuera de las horas de oficina parece estar afectando de forma desproporcionada a las mujeres
Prof. Scott Shieman
"Sin embargo, éste no era el caso. Encontramos que las mujeres eran capaces de compatibilizar su vida profesional y laboral tan bien como los hombres".
"Pero se sienten más culpables como resultado del frecuente contacto laboral. Esta culpabilidad es la base de su tensión psicológica", agrega.
Límites
Los investigadores no saben con precisión cuál es la causa de esta culpabilidad pero sugieren que quizás se debe a que tanto los hombres como las mujeres continúan teniendo diferentes expectativas en lo que se refiere a los límites que separan la vida laboral y la familiar.
Y esta diferencia de expectativas podría estar teniendo consecuencias emocionales muy distintas.
Además, como señala el profesor Scott Schieman, sociólogo de la Universidad de Toronto y otro de los autores del estudio, no se pueden dejar de lado las creencias culturales que, al parecer, siguen teniendo una fuerte influencia en los roles de la mujer y el hombre.
"A pesar de que las mujeres cada vez están desempeñando un papel más importante como proveedoras económicas en los hogares de doble ingreso de hoy en día, hay fuertes normas culturales que parecen seguir siendo la base de lo que creemos son las responsabilidades familiares", señala el experto.
"Estas fuerzas quizás están conduciendo a que algunas mujeres pongan en duda o evalúen de forma negativa el papel que desempeñan dentro de su familia cuando están tratando de solucionar asuntos laborales en casa".
"Es decir, aunque tanto los hombres como las mujeres se sienten enfadados por la inconveniencia de las llamadas del trabajo nocturnas o los correos electrónicos marcados como 'urgentes', este tipo de intrusión fuera de las horas de oficina parece estar afectando de forma desproporcionada a las mujeres" expresa el investigador.